马马虎虎 >> mamahuhu, también conocido como pichi pichá por los españoles. Quiere decir eso exactamente, que ni frio ni calor, que más o menos, que sí que no, que es pasable pero que tampoco es la po*** :). Lo siento, es que parece ser que aquí está muy pero que muy feo decir tacos y tengo que desquitarme. Los caracteres son caballo caballo tigre tigre, y es un poco eso, que ni una cosa ni otra, `ni chicha ni limoná`.
Teneis que aprenderlo, vale para todo, mamahuhu, todo un hit. (esto parece gomaespuchinis, la secuela de: http://www.youtube.com/watch?v=QqU4wTCQLI4 )
 
Os estareis preguntando a qué viene tanta mamarrachez. Pues yo os lo cuento. Tras dos semanas estudiando chino, creo sinceramente que aunque es difícil, es bastante más divertido de aprender que los idiomas tradicionales. Así que os ire dejando por aquí las palabrejas que me vayan hacienda gracia. He aquí algún progreso realizado durante la semana, escribiendo textos de Baja dificultad pero con gran estilo:


Pero os cuento más cosas, que seguro que estais ávidos de saber más de la ciudad del pato laqueado.

Lo comenté la vez anterior y me reafirmo cada día que pasa. Una de  las mejores cosas de Beijing y en general de china es la cantidad de comida buenísima que encuentras en cada esquina. Es cierto que yo era una fan de los noodles ya en España y cuando no tenía cena o comida en la ofi me compraba los vasitos esos que traen la pasta seca y las verduras deshidratadas y solo tienes que añadir agua hirviendo.
 
Pues bien señores, como algunos ya imaginais voy a hablaros del hot pot. Pero éste fue toda una experiencia.


Para los que no hayan tenido la ocasión de probarlo. Es básicamente una olla central en la mesa normalmente dividida en dos partes, con algo parecido a un caldo, en este caso de verduras y setas. Una de las dos partes suele picar como el infierno. Se rodea de abundante comida cruda, que se va intruduciendo en el caldo, siempre caliente ya que por debajo se le aplica calor constantemente. Una fondue de caldo? si, algo así. Cada uno además tiene un pequeño bol con la salsa que elija para condimentar la comida una vez retirada de la olla y hervida.


Todo esto muy bueno sí,pero atentos a los detalles. Tras esperar como una hora a nuestro turno en unas mesitas que andan esparcidas por los pasillos del macro restaurante de tres plantas, nos sentamos en la mesa redonda que se ve en las fotos. Por cierto mientras esperas pueden hacerte las uñas gratuitamente, un poco barrocas todo hay que decirlo, pero para que entendais lo especial del restaurante.


Pues bien, una vez sentados, empiezan las sorpresas. A las chicas nos traen una goma para el pelo. Creo entender a la novia de QiuShe que me recoja el pelo que sino lo acabaré metiendo en la salsa. Obedezco. Ella es nativa, y `de Beijig de toda la vida`. Traen fundas para los respaldos de las sillas, para que no se manchen los abrigos (algo más habitual en algunos sitios, pero me sigue pareciendo curioso). A las personas que tienen gafas les traen una toallita por si se salpican. Nos dan unos preciosos delantales barra baberos del color nacional y una fundas de plastico para los móviles (porque todo el mundo los tiene encima de la mesa).


 
 Pero la cosa no acaba aquí. Aparace un señor, vestido de blanco. Comienza a, digamos, bailar. Su función es estirar la pasta de los noodles frescos que acaban de traernos, algo así como cuando la masa de la pizzas se lanza al aire. Pero todo esto un poco al estilo locomía, juego de muñecas singulares y media vuelta. Lanzando el noodle sobre nuestras cabezas. Cual vaquero a la caza de búfalos la pasta sobrevuela nuestros cogotes. En la foto se puede apreciar algo lo singular del momento:
 


 
Os dejo también una fotillo de la esquinita de los baozis y los jaozis, un minusculo y barato lugar donde ponerse hasta las cejas de una de mis comidas preferidas.
 













Cambiando de tema y para que veais que no miento, el ascensor de casa. Búsquen queridos lectores el piso 4, el 13, 14 o 24. Porque, o no existen o se llegan por agujeros de gusano desafiando al espacio - tiempo.
 
 
  
Y por último una breve y probablemente más que inexacta reseña del porqué de los animales en los años chinos. Resulta que Buda, el tío cachondo, propuso para esto una carrera. Los animales se lanzaron al camino. Parece ser que los animales que podríamos pensar que son más rápidos y debieran haber llegado antes, se peleaban por llegar primero y se fueron perdiendo por al camino. Otros como la vaca, iban pasito a pasito y acabaron entrando entre los doce elegidos. La pregunta es, porqué entre ellos hay una rata?.
La rata, desagradable pero lista, sabía que no podría hacer sola el camino así que se buscó alianzas. Habló con el gato, con quien por entonces se llevaba bien para hacer el camino. Justo antes de la meta habia un río, y la rata y el gato se subieron a la vaca para cruzarlo. Pero al llegar a la otra orilla la rata saltó desde la cabeza de la vaca y cruzó la primera la meta. Y no despertó al gato, que para variar estaba echando la siesta, y que cruzó la meta el número 13. Desde entonces los gatos odian a las ratas y no forman parte de los años chinos. Yo Soy vaca, o buey, curioso, porque también soy Tauro, así que lo de borrica y cabezota parece ser que está escrito en las estrellas en mi caso.
 
 
 
 
Lo dejo aquí por hoy. Hasta luego pollos!!!